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viernes, 20 de diciembre de 2013

Diciembre, Navidad...



Federico Barocci, El Nacimiento, 1597












Hoy hemos terminado las clases y después de un largo viaje por fin en casa disfrutando de las vacaciones, Navidad…  ¡qué pronto ha llegado!

Estos días deberían servir para que pensáramos en el verdadero sentido de estas fechas, en lo que nos une  y la felicidad que sentimos cuando pensamos en los demás y dejamos a un lado tanto egoísmo como a veces nos caracteriza; sí ya sé que esto hace siglos nos lo enseñaron nuestros queridos clásicos, qué ejemplo el de Sócrates y su areté… En fin, vayan desde aquí mis mejores deseos para todos y recordad los hermosos versos de Horacio,   Dum loquimur, fugerit invida aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.



¡Felices Fiestas!









viernes, 13 de diciembre de 2013

Aunque es de noche. San Juan de la Cruz / Enrique Morente





 Nikolai Yaroshenko, The Prisoner, 1878




































Que bien sé yo la fonte que mane y corre,
    aunque es de noche
.

Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
    aunque es de noche.

 Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella viene,
    aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della,
    aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
    aunque es de noche.


Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
    aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
    aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
    aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
    aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
    aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
    porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
    aunque es de noche.


San Juan de la Cruz, Que bien sé yo la fonte, o Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe.









ESTUDIO CRÍTICO:

La experiencia del «deseo abisal» en San Juan de la Cruz: «Que bien sé yo la fonte que mana y corre»






miércoles, 16 de octubre de 2013

Cervantes poeta: Canto de Calíope.




 Calliope . 1869. Giuseppe Fagnani 
(Vía Books and Art, Tumblr)
































Todos conocemos a don Miguel de Cervantes como el célebre autor de la novela El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. Este reconocimiento como prosista ha eclipsado al Cervantes poeta aunque su obra en verso es bastante extensa. Incluso entre las gentes de su tiempo parece que no suscitaba demasiado entusiasmo como él mismo reconocía en un terceto de Viaje al Parnaso si bien en sus palabras percibimos cierto tono irónico.


                    Yo, que siempre trabajo y me desvelo
                    por parecer que tengo de poeta
                    la gracia que no quiso darme el cielo.


La preceptiva poética de Cervantes era la propia de su época. En el capítulo XVI de la segunda parte de Don Quijote se plantea el problema familiar de un hidalgo cuyo hijo negándose a estudiar leyes se decide por la poesía, ante esta situación Cervantes responde a través del hidalgo y nos da su visión del para qué sirve la poesía. Afirma que si bien es menos útil que deleitable (referencia directa a Horacio) sin embargo es conveniente dejar que el muchacho siga sus inclinaciones personales, negar a alguien su afición no es lo más conveniente. Además observamos una concepción un tanto elitista de la lírica cuando determina que no es de agrado que el vulgo toque la poesía y por vulgo no solo se refiere a la plebe sino a príncipes y todos los que no la saben apreciar ni entender. Menciona también el carácter inmanente, innato de la poesía que tanto recuerda a la concepción poética de los posteriores románticos. La poesía en función de la moralidad (si es buena es decorosa y honorable).

En la producción poética cervantina destacan dos poemas mayores, el Canto de Calíope incluido en La Galatea y el Viaje al Parnaso (veinte años distan entre una composición y otra).

La Galatea es una novela de tipo pastoril cuyo eje central son los amores de dos pastores, Elicio y Galatea, al que se yuxtapone otras historias amorosas ya secundarias. Pues bien en La Galatea aparece Calíope para decirnos quién es y en qué consiste su oficio. Momento en el que Cervantes entona un canto a la musa donde evoca los poetas más destacados de su época.

(Recordemos que Zeus y Mnemosine tuvieron nueve hijas, las nueve musas, a saber: Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania, bajo cuyo amparo se cobijan las Artes).


… Porque no quiero teneros colgados del deseo de saber quién yo sea, sabed, discretos pastores y bellas pastoras  que yo soy una de las nueve doncellas que en las altas y sagradas cumbres del Parnaso tienen su prospria y conoscida morada.  Mi nombre es Calíope; mi oficio y condición es favorescer y ayudar a los divinos espíritus, cuyo loable ejercicio es ocuparse en la maravillosa y jamás como debe alabada sciencia de la poesía. Yo soy la que hice cobrar eterna fama al antiguo ciego natural de Esmirna, por él solamente famosa; la que hará vivir el mantuano Títiro por todos los siglos venideros, hasta que el tiempo se acabe; y la que hace que se tengan en cuenta, desde la pasada hasta la edad presente, los es criptos tan ásperos como discretos del antiquísimo Enio. En fin, soy quien favoresció a Catulo, la que nombró a Horacio, eternizó a Propercio, y soy la que con inmortal fama tiene conservada la memoria del conoscido Petrarca, y la que hizo bajar a los escuros infiernos y subir a los claros cielos al famoso Dante. Soy la que ayudó a tejer al divino Ariosto la variada y hermosa tela que compuso; la que en esta patria vuestra tuvo familiar amistad con el agudo Boscán y con el famoso Garcilaso, con el docto y sabio Castillejo y el artificioso Torres Naharro, con cuyos ingenios, y con los frutos dellos, quedó vuestra patria enriquescida y yo satisfecha. Yo soy la que moví la pluma del celebrado Aldana, y la que no dejó jamás el lado de don Fernando de Acuña, y la que me precio de la estrecha amistad y conversación que siempre tuve con la bendita alma del cuerpo que en esta sepultura yace, cuyas obsequias, por vosotros celebradas, no sólo han alegrado su espíritu, que ya por la región eterna se pasea, sino que a mí me han satisfecho de suerte que, forzada, he venido a agradeceros tan loable y piadosa costumbre como es la que entre vosotros se usa; y así, os prometo, con las veras que de mi virtud pueden esperarse, que en pago del beneficio que a las cenizas de nú querido y amado Meliso habéis hecho, de hacer siempre que en vuestras riberas jamás falten pastores que en la alegre sciencia de la poesía a todos los de las otras riberas se aventajen; favoresceré ansimesmo siempre vuestros consejos, y guiaré vuestros entendimientos, de manera que nunca deis torcido voto cuando decretéis quién es merescedor de enterrarse en este sagrado valle; porque no será bien que, de honra tan particular y señalada, y que sólo es merescida de los blancos y canoros cisnes, la vengan a gozar los negros y roncos cuervos.. Y así, me parece que será bien datos alguna noticia agora de algunos señalados varones que en esta vuestra España viven, y algunos en las apartadas Indias a ella subjetas; los cuales, si todos o alguno dellos su buena ventura le trujere a acabar el curso de sus días en estas riberas, sin duda alguna le podéis conceder sepultura en este famoso sitio. Junto con esto, os quiero advertir que no entendáis que los primeros que nombrare son dignos de más honra que los postreros, porque en esto no pienso guardar orden alguna: que, puesto que yo alcanzo la diferencia que el uno al otro y los otros a los otros hacen, quiero dejar esta declaración en duda, porque vuestros ingenios en entender la diferencia de los suyos tengan en qué ejercitarse, de los cuales darán testimonio sus obras. Irélos nombrando como se me vinieren a la memoria, sin que ninguno se atribuya a que ha sido favor que yo le he hecho en haberme acordado dél primero que de otro; porque, como digo, a vosotros, discretos pastores, dejo que después les deis el lugar que os paresciere que de justicia se les debe. Y, para que con menos pesadumbre y trabajo a mi larga relación estéis atentos, haréla de suerte que sólo sintáis disgusto por la brevedad della.
Calló diciendo esto la bella ninfa, y luego tomó una arpa que junto a sí tenía, que hasta entonces de ninguno había sido vista; y, en comenzándola a tocar, parece que comenzó a esclarecerse el cielo, y que la luna, con nuevo y no usado resplandor, alumbraba la tierra; los árboles, a despecho de un blando céfiro que soplaba, tuvieron quedas las ramas; y los ojos de todos los que allí estaban no se atrevían a abajar los párpados, porque aquel breve punto que se tardaban en alzarlos, no se privasen de la gloria que en mirar la hermosura de la ninfa gozaban; y aun quisieran todos que todos sus cinco sentidos se convirtieran en el del oír solamente: con tal estrañeza, con tal dulzura, con tanta suavidad tocaba la arpa la bella musa; la cual, después de haber tañido un poco, con la más sonora voz que imaginarse puede, en semejantes versos dio principio:


CANTO DE CALÍOPE 


 Al dulce son de mi templada lira,
prestad, pastores, el oído atento:
oiréis cómo en mi voz y en él respira
de mis hermanas el sagrado aliento.
Veréis cómo os suspende, y os admira,
y colma vuestras almas de contento,
cuando os dé relación, aquí en el suelo,
de los ingenios que ya son del cielo. 
 Pienso cantar de aquellos solamente
a quien la Parca el hilo aún no ha cortado,
de aquéllos que son dignos justamente
d'en tal lugar tenerle señalado,
donde, a pesar del tiempo diligente,
por el laudable oficio acostumbrado
vuestro, vivan mil siglos sus renombres,
sus claras obras, sus famosos nombres.

 Y el que con justo título meresce
gozar de alta y honrosa preeminencia,
un don ALONSO es, en quien floresce
del sacro Apolo la divina sciencia;
y en quien con alta lumbre resplandece
de Marte el brío y sin igual potencia,
DE LEIVA tiene el sobrenombre ilustre,
que a Italia ha dado, y aun a España, lustre.

 Otro del mesmo nombre, que de Arauco
cantó las guerras y el valor de España,
el cual los reinos donde habita Glauco
pasó y sintió la embravescida saña.
No fue su voz, no fue su acento rauco,
que uno y otro fue de gracia estraña,
y tal, que ERCIL[L]A, en este hermoso asiento
meresce eterno y sacro monumento.

 Del famoso don JUAN DE SILVA os digo
que toda gloria y todo honor meresce,
así por serle Febo tan amigo,
como por el valor que en él floresce.
Serán desto sus obras buen testigo,
en las cuales su ingenio resplandece
con claridad que al ignorante alumbra
y al sabio agudo a veces le deslumbra ……
……………………....................


Enlaces:

LA GALATEA
MIGUEL DE CERVANTES





martes, 15 de octubre de 2013

Garcilaso de la Vega: Escrito está en mi alma vuestro gesto.




George Sheridan Knowles, The Duet, c. 1915




SONETO V

          Escrito está en mi alma vuestro gesto,
          y cuanto yo escrebir de vos deseo:
          vos sola lo escrebistes, yo lo leo
          tan solo, que aun de vos me aguardo en esto.

          En esto estoy y estaré siempre puesto,
          que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
          de tanto bien lo que no entiendo creo,
          tomando ya la fe por presupuesto.

          Yo no nací sino para quereros;
          mi alma os ha cortado a su medida;
          por hábito del alma misma os quiero.

          Cuanto tengo confieso yo deberos;
          por vos nací, por vos tengo la vida,
          por vos he de morir y por vos muero.




Amor de mi Alma por  Z. Randall Stroope, inspirado en este hermoso poema de Garcilaso. Gracias, Luisa D. Camacho, por compartirlo con nosotros.







viernes, 4 de octubre de 2013

Hodie, 4 Octobris: Recordamos a Santa Teresa de Ávila.




Rubens, Santa Teresa























El 4 de octubre de 1582 falleció Santa Teresa de Ávila (Santa Teresa de Jesús) en Alba de Tormes. Hoy la recordamos.

Una mujer extraordinaria, sin duda. Como tan bien ha escrito Guillermo Serés en la página que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes dedica a la santa abulense: "Contados son los escritores en que se combinan armónicamente la acción y la reflexión, las empresas humanas y el éxtasis místico, el servicio a la sociedad y el recogimiento, la humildad bien entendida y el valor individual; en fin, la vida activa y la contemplativa. De este reducido grupo, Santa Teresa es la más grande, porque las dos facetas las lleva a la excelencia literaria y porque poseyó tan enorme fuerza interior, que fue una de las mujeres más influyentes de su época y tuvo una decisiva proyección en el cristianismo de los siglos venideros... Marcó una época, porque en un mundo dominado por los hombres, defendió el derecho de la mujeres a desarrollar su propia personalidad, y a fe que lo hizo, convenciendo de paso a sus mejores contemporáneos: fray Luis de León, San Juan de la Cruz, San Francisco de Borja, fray Juan de Ávila, el padre y profesor Domingo Báñez, al inquisidor Quiroga…, incluso a Felipe II. Y a pesar de los desprecios e insultos, viajó por toda España con idéntico espíritu. Porque tuvo una gran decisión, determinación y elevación de pensamiento; rigor analítico y precisión expresiva, sin que le faltase el sentido del humor. Andarina, que no "andariega", Teresa de Ávila hubiese sido igualmente una excelente santa laica, patrona de las más cualificadas ONGs, porque consagró su vida, entendida como servicio religioso y entrega a Dios, a la orden de los Carmelitas Descalzos y a la comunidad en su conjunto".


Si esta breve referencia a Santa Teresa os ha gustado y queréis ahondar un poco más en ella, os aconsejo el siguiente enlace:

http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/santateresa/pcuartonivelc25d.html



NADA TE TURBE (Eficacia de la paciencia)

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.



lunes, 30 de septiembre de 2013

Un soneto para Ariadna




Ariadne, c. 1905 
Herbert  Draper (Londres, 1863-1920)


El soneto dedicado a Ariadna fue escrito por Don Juan de Arguijo (1567-1623), poeta sevillano perteneciente a nuestro ilustre Siglo de Oro, en concreto lo adscribimos al Barroco español.  

En su obra, no muy extensa ya que consta de sesenta y siete sonetos, tres silvas, tres canciones, dos composiciones en décimas y poco más, ocupan un lugar destacado los temas de contenido mitológico.

Arguijo poseía una indudable formación clásica. Apreciamos en él la huella de Virgilio, Horacio, Séneca, Ovidio… Recreando mitos grecorromanos como el de Sísifo, Tántalo, Dido y Eneas, Orfeo y Eurídice, Ulises, Aquiles, Faetón, Hero y Leandro, etc.

Como les sucedió a tantos poetas de la época lamentablemente no logró ver su obra publicada excepto  alguna incorporación en obras ajenas como las cinco composiciones que aparecen en las Flores de Pedro de Espinosa.

Un placer el poder leer hoy la Poesía de Arguijo a la que sin duda volveremos.



 SONETO XXIII
[A Ariadna, dejada de Teseo]

    “¿A quién me quejaré del cruel engaño,
árboles mudos, en mi triste duelo?
¡Sordo mar, tierra extraña, nuevo cielo,
fingido amor, costoso desengaño!

    Huye el pérfido autor de tanto daño,
y quedo sola en peregrino suelo,
do no espero a mis lágrimas consuelo;
que no permite alivio mal tamaño”.

    Dioses, si entre vosotros hizo alguno
de un desamor ingrato amarga prueba,
vengadme, os ruego, del Traidor Teseo.

Tal se queja Ariadna en importuno
lamento al cielo; y entretanto lleva
el mar su llanto, el viento su deseo.



¿Recordamos brevemente el mito?

Ariadna era hija de los reyes cretenses Minos y Pasífae, por lo tanto medio hermana del Minotauro. Cuando Teseo llega a Creta con la intención de adentrarse en el laberinto para derrotar al monstruo, ella se enamora  del príncipe ateniense. Le ayuda a entrar y salir del laberinto (gracias al famoso ovillo de lana) a cambio de que él la lleve consigo a Atenas. Teseo acepta. Tras acabar con la vida del Minotauro  embarcan juntos rumbo al reino de Egeo pero se detienen en la isla de Naxos y allí mientras Ariadna duerme Teseo la abandona.

Ya sabemos que los mitos entretejen entre sí una tupida red de historias, de causas y efectos. Mucho podríamos comentar de este mito y de las tramas paralelas que lo conforman pero dejémoslo aquí. Tan solo apuntar que pronto cambiaría el destino de la joven Ariadna a la que aguardaba el amor del dios Dionisos. Pero esa ya es otra historia...




jueves, 27 de junio de 2013

Marinero soy de amor





El Greco, 
El caballero de la mano en el pecho (c.1580)




Recogidas, pues, las damas en su estancia, y los demás acomodádose como menos mal pudieron, don Quijote se salió fuera de la venta a hacer la centinela del castillo, como lo había prometido. Sucedió, pues, que faltando poco por venir el alba, llegó a los oídos de las damas una voz tan entonada y tan buena, que les obligó a que todas le prestasen atento oído, especialmente Dorotea, que despierta estaba, a cuyo lado dormía doña Clara de Viedma, que ansí se llamaba la hija del oidor. Nadie podía imaginar quién era la persona que tan bien cantaba, y era una voz sola, sin que la acompañase instrumento alguno. Unas veces les parecía que cantaban en el patio; otras, que en la caballeriza; y, estando en esta confusión muy atentas, llegó a la puerta del aposento Cardenio y dijo: 

-Quien no duerme, escuche; que oirán una voz de un mozo de mulas, que de tal manera canta que encanta. 
-Ya lo oímos, señor -respondió Dorotea. 

Y, con esto, se fue Cardenio; y Dorotea, poniendo toda la atención posible, entendió que lo que se cantaba era esto: 


    Marinero soy de amor,
y en su piélago profundo,
navego sin esperanza
de llegar a puerto alguno.

    Siguiendo voy a una estrella
que desde lejos descubro,
más bella y resplandeciente
que cuantas vió Palinuro.

    Yo no sé adónde me guía
y, así, navego confuso,
el alma a mirarla atenta,
cuidadosa y con descuido.

    Recatos impertinentes,
honestidad contra el uso,
son nubes que me la encubren
cuando más verla procuro.

    ¡Oh clara y luciente estrella,
en cuya lumbre me apuro!;
al punto que te me encubras,
será de mi muerte el punto.



Miguel de Cervantes, El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, Parte I, Cap. XLII









jueves, 2 de mayo de 2013

Fray Luis de León: Descanso después de la tempestad





Jean Pillement, Náufragos llegando a la costa




















DESCANSO DESPUÉS DE LA TEMPESTAD
          de Fray Luis de León


    ¡Oh ya seguro puerto
de mi tan luengo error! ¡Oh deseado
para reparo cierto
del grave mal pasado,
reposo dulce, alegre, descansado!
    Techo pajizo, adonde
jamás hizo morada el enemigo
cuidado, ni se asconde
envidia en rostro amigo,
ni voz perjura, ni mortal testigo.
    Sierra, que vas al cielo,
altísima, y que gozas del sosiego
que no conoce el suelo,
adonde el vulgo ciego
ama el morir ardiendo en vivo fuego;
    recíbeme en tu cumbre,
recíbeme, que huyo perseguido
la errada muchedumbre,
el trabajo perdido,
la falsa paz, el mal no merecido;
    y do está más sereno
el aire me coloca, mientras curo
los daños del veneno
que bebí mal seguro,
mientras el mancillado pecho apuro;
    mientras que poco a poco
borro de la memoria cuanto impreso
dejó allí el vivir loco,
por todo su proceso
vario entre gozo vano y caso avieso.
    En ti, casi desnudo
deste corporal velo, y de la asida
costumbre roto el ñudo,
traspasaré la vida
en gozo, en paz, en luz no corrompida;
    De ti, en el mar sujeto,
con lástima, los ojos inclinando,
contemplaré el aprieto
del miserable bando,
que las saladas ondas va cortando,
    El uno, que surgía
alegre ya en el puerto, salteado
de bravo soplo, guía,
en alta mar lanzado,
apenas el navío desarmado.
    El otro, en la encubierta
peña rompe la nave, que al momento
el hondo pide abierta;
al otro calma el viento;
otro en las bajas sirtes hace asiento;
    a otros roba el claro
día, y el corazón el aguacero;
[y] ofrecen al avaro
Neptuno su dinero;
otro, nadando, huye el morir fiero.
    Esfuerza, opone el pecho;
mas ¿cómo será parte un afligido
que va, el leño deshecho,
de flaca tabla asido,
contra un abismo inmenso embravecido?
    ¡Ay, otra vez y ciento
otras seguro puerto deseado!
No me falte tu asiento,
y falte cuanto amado,
cuanto del ciego error es cudiciado.


Esta oda ha sido considerada una de las mejores de Fray Luis. En una primera lectura vemos que el poeta comienza expresando abiertamente su contento por encontrarse a salvo después del error cometido, para algunos en clara alusión a su estancia en la cárcel (recordemos fue acusado por la Inquisición de traducir el Cantar de los Cantares otorgando más autoridad al texto hebreo que al de la Vulgata, privilegiado por la Contrarreforma, sin olvidar que en aquel momento estaban prohibidas las traducciones; en el mismo proceso inquisitorial se le reprochó no tener "limpieza de sangre" por su origen judío).

Sigue el poeta con una serie de metáforas cuyas connotaciones  son claramente positivas. “Techo pajizo” en principio parece describir la pobreza, considerada desde un prisma ascético-místico no tanto como el no tener bienes sino el no estar subyugado a ellos. También el término “sierra” en clara oposición a “puerto” tiene un tono claramente positivo, “sierra altísima”, “lleva al cielo”, “goza de sosiego”, “no hay suelo”. Incluso el poeta va más allá suplicando a la “sierra” con el imperativo “recíbeme” repetido en dos ocasiones; al mismo tiempo la cumbre actúa como lugar de refugio en clara analogía con el  “puerto”.

Durante la peregrinación “que huyo perseguido” el poeta se mancilló el pecho, el vivir loco quedó impreso en su mente, bebió mal seguro (v.25-30), se refiere de nuevo a los códigos ascético-místicos, la llamada vía purgativa que libera el  alma de los sentidos pues está encarcelada en el cuerpo; apreciamos clara influencia del platonismo en esa dicotomía alma/cuerpo. Así entendemos cómo el alma desprovista del velo corporal puede entrar en la luz que el poeta llama “no corrompida” (30-35). Una vez situada en esa cumbre el alma tiene un doble proceso que es la visio ad intra (“Éxtasis") y la visio ad extra (“De ti”, 36).

Desde la referida cumbre el poeta aspira a contemplar las azarosas existencias ajenas utilizando la metáfora de la navegación, “el mar sujeto” (como diría Lapesa “sujeto” aquí se utiliza con el significado “furioso”), sería pues “el mar furioso” donde navega el bando miserable (los navegantes) con desigual fortuna. Esta imagen de la vida como una navegación no era original del poeta puesto que ya en la Biblia nos encontramos pasajes donde se utiliza . Sin olvidar los códigos clásicos donde la navegación se utilizó como forma de expresar la actividad del hombre. Pero la ecuación vida=navegación es tan solo una base, su vértice dramático es el naufragio.

En vv. 53-54 encontramos otra explícita alusión mitológica “avaro Neptuno”, no podemos obviar que la cultura clásica grecorromana tiene una clara influencia en la poesía de Fray Luis lo que en parte le confiere un tono un tanto elitista.
La última estrofa comprende los mismos elementos funcionales que la primera, si bien hay algo que no permite llegar al “puerto” y es el “ciego error”. ¿Qué sentido daremos a este término “error”? Parece evidente que se refiere a la vida terrenal, lo que conlleva el placer de los sentidos.

Concluyo este breve comentario con una pregunta, una duda ¿es Fray Luis ascético o místico? ¿Qué diferencia hay entre su obra poética y la de San Juan? De forma un tanto simple diremos que en San Juan hay una poetización del éxtasis de la unión con Dios y en cambio en la poesía de Fray Luis nunca llega a consolidarse el puerto ni el camino hacia Dios, lo que nos deja una especie de frustración mística. Como apuntó Ricardo Sanabre la poesía de Fray Luis es a menudo la expresión de un doloroso forcejeo con las propias ataduras personales e intelectivas que impiden el vuelo místico.