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sábado, 1 de febrero de 2014

Tiempo y Sueño




© Kasia Derwinska 

























Ἐγώ: Pronombre personal primera persona, yo.

Diálogo: Del griego διάλογος, plática  entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos.



Vida; Tiempo; Sueño... 

                      Memoria; Recuerdo; Olvido... 

                                                Minucias de colores.



Ψευδεῖς αλήθειες;  / Λόγοι ψευδεῖς;  (Platón)







El Sueño va sobre el Tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del Sueño.
…

El Tiempo va sobre el Sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.
…

¡Qué espesura de anémonas levanta!
Y si el Sueño finge muros
en la llanura del Tiempo,
el Tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche! ¡Cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

(Federico García Lorca, Así que pasen cinco años)





miércoles, 18 de diciembre de 2013

Flora y Céfiro. Ovidio / Al Mutamid / Enrique Morente




Henrietta Rae, Céfiro cortejando a Flora, c. 1888


































Gozo de una primavera eterna… 
mi esposo cubrió de flores este jardín y me dijo: 
"Tú, diosa, ostenta la soberanía de las flores”

                                         (Ovidio, Fastos V)




Te he visto en sueños en mi lecho
y era como si tu brazo mullido fuese mi almohada,
era como si me abrazases y sintieses
el amor y el desvelo que yo siento,
es como si te besase los labios, la nuca,
las mejillas, y lograse mi deseo.
¡Por tu amor! si no me visitase tu imagen
en sueños, a intervalos, no dormiría más.

(Al Mutamid, Amor Onírico)








ENLACES:


Los Fastos de Ovidio

Flora / Cloris



viernes, 13 de diciembre de 2013

Aunque es de noche. San Juan de la Cruz / Enrique Morente





 Nikolai Yaroshenko, The Prisoner, 1878




































Que bien sé yo la fonte que mane y corre,
    aunque es de noche
.

Aquella eterna fonte está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
    aunque es de noche.

 Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella viene,
    aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della,
    aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
    aunque es de noche.


Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
    aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
    aunque es de noche.

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
    aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
    aunque es de noche.

Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
    aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
    porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
    aunque es de noche.


San Juan de la Cruz, Que bien sé yo la fonte, o Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe.









ESTUDIO CRÍTICO:

La experiencia del «deseo abisal» en San Juan de la Cruz: «Que bien sé yo la fonte que mana y corre»






miércoles, 5 de junio de 2013

Federico García Lorca: Luna y panorama de los insectos






© Paolo Troilo






LUNA Y PANORAMA DE LOS INSECTOS
(Poema de amor)



La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul
-Espronceda-



Mi corazón tendría la forma de un zapato
si cada aldea tuviera una sirena.
Pero la noche es interminable cuando se apoya en los 
        enfermos
y hay barcos que buscan ser mirados para poder 
        hundirse tranquilos.

Si el aire sopla blandamente
mi corazón tiene la forma de una niña.
Si el aire se niega a salir de los cañaverales
mi corazón tiene la forma de una milenaria 
        boñiga de toro.

Bogar, bogar, bogar, bogar,
hacia el batallón de puntas desiguales,
hacia un paisaje de acechos pulverizados.
Noche igual de la nieve, de los sistemas suspendidos.
Y la luna.
¡La luna!
Pero no la luna.
La raposa de las tabernas,
el gallo japonés que se comió los ojos,
las hierbas masticadas.

No nos salvan las solitarias en los vidrios,
ni los herbolarios donde el metafísico
encuentra las otras vertientes del cielo.
Son mentira las formas. Sólo existe
el círculo de bocas del oxígeno.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
los muertos diminutos por las riberas,
dolor en longitud,
yodo en un punto,
las muchedumbres en el alfiler,
el desnudo que amasa la sangre de todos,
y mi amor que no es un caballo ni una quemadura,
criatura de pecho devorado.
¡Mi amor!

Ya cantan, gritan, gimen: Rostro. ¡Tu rostro! Rostro.
Las manzanas son unas,
las dalias son idénticas,
la luz tiene un sabor de metal acabado
y el campo de todo un lustro cabrá en la mejilla 
      de la moneda.
Pero tu rostro cubre los cielos del banquete.
¡Ya cantan!, ¡gritan!, ¡gimen!,
¡cubren! ;trepan! ¡espantan!

Es necesario caminar, ¡de prisa!, por las ondas, 
        por las ramas,
por las calles deshabitadas de la edad media que 
        bajan al río,
por las tiendas de las pieles donde suena un cuerno 
        de vaca herida,
por las escalas, ¡sin miedo! por las escalas.
Hay un hombre descolorido que se está bañando en 
        el mar;
es tan tierno que los reflectores le comieron jugando 
        el corazón.
Y en el Perú viven mil mujeres, ¡oh insectos!, que 
       noche y día
hacen nocturnos y desfiles entrecruzando sus 
       propias venas.
Un diminuto guante corrosivo me detiene. ¡Basta!
En mi pañuelo he sentido el tris
de la primera vena que se rompe.
Cuida tus pies, amor mío, ¡tus manos!,
ya que yo tengo que entregar mi rostro,
mi rostro, ¡mi rostro!, ¡ay, mi comido rostro!

Este fuego casto para mi deseo,
esta confusión por anhelo de equilibrio,
este inocente dolor de pólvora en mis ojos,
aliviará la angustia de otro corazón
devorado por las nebulosas.
No nos salva la gente de las zapaterías,
ni los paisajes que se hacen música al encontrar las 
      llaves oxidadas.
Son mentira los aires. Sólo existe
una cunita en el desván
que recuerda todas las cosas.
Y la luna.
Pero no la luna.
Los insectos,
los insectos solos.
crepitantes, mordientes. estremecidos, agrupados,
        y la luna
con un guante de humo sentada en la puerta de sus 
       derribos.
¡¡La luna!!

New York, 4 de enero de 1930.









jueves, 8 de noviembre de 2012

Federico García Lorca: La aurora de Nueva York







En 1929 Federico García Lorca inmerso en una crisis personal emprende viaje a Nueva York donde permanecerá casi un año. De esta experiencia surge Poeta en Nueva York, un libro que refleja la trágica angustia vacía de Lorca ante la imagen de una ciudad donde el hombre ha sido despojado de su propia condición. El ánimo del poeta es muy comprensible si entendemos que su sensibilidad mediterránea llena de  luz, de pasión por la vida se enfrenta desprovista de coraza a otro mundo frío y oscuro, el de una ciudad sombría con un marcapasos hecho de dinero, donde solo se perciben columnas de cieno.

En el poema La aurora nos retrata la ciudad que con sus monedas en enjambres devora niños… y derrota hombres. Esa es la agónica visión que Lorca nos traslada de N. Y.  El poeta pasea por sus calles al lado de gentes insomnes, sin esperanza, condenados desde su infancia a sudores sin fruto, prisioneros de su propia civilización donde la naturaleza ya no existe. En este espacio urbano sin mañana ni esperanza no hay cabida para la Aurora, el amanecer que porta la luz.

En este poema nos impacta la fuerza de las imágenes que Lorca consigue transmitirnos. Percibimos claramente un paisaje deprimente, casi aterrador, sentimos en nosotros el dolor del poeta, triste lamento por la deshumanización del hombre, la agonía de la desesperanza.




Poeta en Nueva York 1929 – 1930
III – Calles y sueños

9. La aurora

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.




Ποιητής στη Νέα Υόρκη 1929 – 1930

III - Δρόμοι και όνειρα

9. Η  αυγή

Η  αυγή  της Νέας Υόρκης  έχει
τέσσερις στήλες από βούρκο
κι  ένα τυφώνα από μαύρα περιστέρια
που τσαλαβουτούν  στο σάπιο νερό.

 Η αυγή  της Νέας Υόρκης  στενάζει
 από  τις τεράστιες σκάλες
ζητώντας στις άκρες
νάρδους ζωγραφισμένης  αγωνίας. .

Η αυγή φτάνει και κανείς δεν  τη  γεύεται
γιατί εδώ δεν υπάρχει αύριο ούτε έγκυρη ελπίδα.
Φορές τα κέρματα σε  παράφορα  σμήνη
τρυπούν και  καταβροχθίζουν εγκαταλειμμένα παιδιά.

Οι πρώτοι που βγαίνουν καταλαβαίνουν μέσα στα κόκκαλά τους
πως δε θα  υπάρξει παράδεισος  ούτε  αγάπες που μάδησαν.
Ξέρουν ότι πηγαίνουν στο βούρκο από αριθμούς και νόμους,
στα παιχνίδια δίχως τέχνη,  στους ιδρώτες χωρίς καρπό.

Αλυσίδες και  θόρυβοι  θάβουν το φως
σε ξεδιάντροπη πρόκληση επιστήμης δίχως ρίζες.
Στα προάστια υπάρχει ένας  νυσταγμένος κόσμος που διστάζει
σαν να  ‘χει μόλις βγει από ένα αιματηρό ναυάγιο.

Μετάφραση: Μόσχος Εμμανουήλ Λαγκουβάρδος





Arte y Poesía: Enrique Morente

                                                         
                                 



jueves, 2 de agosto de 2012

Rafael Alberti y el mundo clásico



En  Alberti encontramos de una forma clara y abierta la huella de nuestros clásicos. Leyendo su obra y observando su pensamiento apreciamos la importancia y el placer que sentía reafirmando su pertenencia a ese mundo grecolatino que descubre gracias al arte, especialmente la pintura y las obras traducidas de los clásicos. Baste recordar sus propias palabras en “La arboleda perdida” refiriéndose a quienes habían encendido en él la vena poética; dice Alberti: “…Me entusiasmé con Aristófanes, más que nada por su Lisístrata, que releía entre pudibundos sonrojos y carcajadas. Me quitó el sueño la grandeza de Ésquilo; me llenaron de  ilusiones heroicas los dioses guerreros de la Iliada y las aventuras azules de Odiseo; me volvieron pastor de rosas y cipreses los Idilios de Teócrito, y comencé a sentir, aunque muy vagamente desde aquellas lecturas, el angustioso anhelo de precisión y claridad que ahora sobre todo me domina.”

Junto con las obras de los autores antiguos también la pintura es un elemento determinante para que el poeta se adentre y sienta sobre sí la influencia y cercanía de la tradición clásica. No debemos olvidar que en su adolescencia Alberti deseaba ser pintor por lo cual frecuentaba el Museo del Prado y el Casón del Buen Retiro donde se dejaba seducir por “la claridad airosa de la Victoria de Samotracia, la esbelta sencillez del Apoxiomenos de Lisipo, la infinita tortura de Laoconte, la ruda anatomía de Hércules… “

Alberti influido especialmente por el gran pintor Tiépolo siente con profunda emoción los colores azul y blanco de su infancia, del paisaje de su tierra que recordaba el azul de los frescos de Creta, el azul de Italia y cómo no, siempre el Mediterráneo. Por tanto su esencia está en España y en el mundo del Egeo y el Tirreno.
La presencia de Italia en Alberti es evidente ya desde su cuna. Nieto de italianos por parte paterna,  ese será además el lugar que elija el poeta para vivir durante su exilio. De hecho su estancia en Roma marcará un importante reencuentro con unas raíces de las que el poeta era plenamente consciente.
Para  terminar este breve artículo os dejo lo mejor de Alberti, su poesía:


RAFAEL ALBERTI

Si mi voz muriera en tierra, 
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:

sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla un estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!



ΡΑΦΑΕΛ ΑΛΜΠΕΡΤΙ

Αν η φωνή μου πέθαινε στη στεριά
φέρτε την στην επιφάνεια της θάλασσας
κι αφήστε την  στην ακτή.

Φέρτε την στην επιφάνεια της θάλασσας
και κάντε την καπετάνισσα 
σ΄ένα λευκό πολεμικό καράβι.

Ω, φωνή μου στολισμένη
με τα ναυτικά σύμβολα:

πάνω στην καρδιά μια άγκυρα
και πάνω στην άγκυρα   ένα άστρο
και πάνω στο άστρο ο άνεμος
και πάνω στον άνεμο το πανί!. 

Μετάφραση: Μόσχος Εμμανουήλ Λαγκουβάρδος




El poema en la voz del maestro Enrique Morente: