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martes, 23 de septiembre de 2014

¡Ya es otoño!




©Blacksmith’s Eye 
















Septiembre. Nuevamente cambiamos de estación y fiel a su cita llega un año más el otoño (o la primavera, según donde te encuentres querido visitante) y es precisamente en este continuo movimiento de la vida donde hallamos cierto sentido de unidad y armonía, como diría nuestro recordado Heráclito.

Con los versos de Ángel González recibimos esta época de vendimia envuelta en brumas y pequeñas lluvias, con el deseo de que no seamos tan necios de desperdiciar el prodigio de la vida: Carpe diem!!


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aun brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
Pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo hemos perdido para siempre.

Ángel González, El otoño se acerca





sábado, 29 de marzo de 2014

Carta sin despedida. Ángel González / John Coltrane






















A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.

A veces –o mejor dicho:
casi nunca–,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba solo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
–quizá por imposible y por lejano.

Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro,
que no odia,
que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
largo el cabello.

Cuando sonríes, yo te reconozco
identifico tu perfil primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.


(Ángel González, Carta sin despedida)







viernes, 24 de mayo de 2013

Ángel González: Me basta así






Joan Miró, 
Constelación: despertando al amanecer (1944)




ME BASTA ASÍ


Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso
—;
                                                      entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando 
—luego—  callas...
(Escucho tu silencio.
                                   Oigo
constelaciones: existes.
                                   Creo en ti.
                                                     Eres.
                                                              Me basta.)










sábado, 27 de abril de 2013

Entre luces y sombras






Un poeta: Ángel González     

                         Un pintor: Leonid Afremov





















                                        FINALMENTE

                              Al final de la vida,
                              no sin melancolía,
                                                                  comprobamos
                              que, al margen ya de todo,
                              vale la pena.

                              Poco de lo restante prevalece.







 TANGO DE MADRUGADA

El bandoneón recorre
estremecidamente
escotes y columnas vertebrales.
Aprisionado por guitarras de amplio radio,
por profundas y agónicas guitarras,
el bandoneón estira
su indolencia y su ronca
sonoridad marina trasplantada.

Hay un instante frívolo
cuando baila la gente.
Hay un momento turbio
en el que desfallezco.
Hay un minuto roto
en el que todo es llanto.

Por detrás del violín apunta la esperanza:
una leve esperanza densamente imposible.
Sé que no has de volver.
La mujer canta.
Sé que no has
de volver. La noche
sigue. Sé  
que no has de volver.

                                           La canción huye,
borracha y sollozante,
hacia la calle,
donde el duro reflejo de unos vidrios helados
la rechaza y la triza contra el suelo.







LA TROMPETA
(Louis Armstrong)

¡Qué hermoso era el sonido de la trompeta
cuando el músico contuvo el aliento
y el aire de todo el Universo
entró en aquel tubo ya libre
de obstáculos!

Qué bello resultaba el estremecimiento
producido por el roce
de los huracanes contra el metal,
de los cálidos
vientos del Sur, y luego del helado
austral, que dio la vuelta al mundo.

El viento solano llegó lleno de luz
salpicando de sol y de verano.
El siroco dejó un poco de arena,
y el mistral
era casi silencio,
igual que los alisios.

Pero escuchad,
escuchad todavía
el ramalazo,
la poderosa ráfaga
que trae gotas de azul
y deja
sobre la piel
la húmeda caricia del salitre.

Un grito agudo interrumpió la melodía.
El artista, extrañado,
agitó su instrumento,
y cayó al suelo, yerto, rota,
una brillante y negra golondrina.




domingo, 14 de abril de 2013

Dulce descanso en la esquina del tiempo





William-Adolphe Bouguereau, Rest in Harvest



















Hay estaciones y estaciones, las de la siembra y las de la cosecha y también aquellas otras en las que la tierra simplemente descansa.






Sé lo que es esperar:
¡esperé tantos
días y tantas cosas en mi vida!
Los inviernos tediosos esperando,
los veranos bajo el sol,

esperando,
el luminoso y amarillo otoño
-bella estación para esperar-
e incluso
la primavera abierta a toda espera
más próxima que nunca a realizarse,
me han visto inútilmente,
pero firme,
tenaz, ilusionado, 
en el lugar y la hora de la cita, 
alta la fe y el corazón en punto.

Alta la fe y el corazón 
dispuesto,
igual que tantas veces, aquí sigo,
en la esquina del tiempo
-vendrá pronto-
tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire, 
acodado en el claro mirador
de los vientos,
mientras pasan y pasan los meses y los días.

                      Ángel González







lunes, 4 de febrero de 2013

Ángel González: Sonata para violín solo (Juan Sebastian Bach) / 'Ανχελ Γκονζάλεθ, "Σονάτα για σόλο βιολί" (Χουάν Σεμπάστιαν Μπαχ)









Ángel González



     SONATA PARA VIOLíN SOLO
          (Juan Sebastian Bach)

Como la mano pura que graba en las paredes
mensajes obsesivos de amor,
sueños cifrados,
                            así
la trayectoria cruel de este cuchillo
me está marcando el alma.

Mas su caligrafía no es oscura
ni inocente:
                    bien claro deletrea
la obscenidad del tiempo, sus siniestros
designios.
                  
                  ¡Qué desgracia!
                                             Ahora,
cuando salga a la calle,
cualquiera
podrá ver en mi rostro
— lo mismo que en las piedras profanadas
de un viejo templo en ruinas—
los nombres, los deseos, las fechas que componen
— abandonado todo a la intemperie—
el confuso perfil de un sueño roto,
el símbolo roído de una yerta esperanza.




'Ανχελ Γκονζάλεθ


         Σονάτα για σόλο βιολί
          (Χουάν Σεμπάστιαν Μπαχ)

Σαν καθαρό χέρι που γράφει 
έμμονα μηνύματα αγάπης πάνω στους τοίχους,
κρυπτογραφημένα όνειρα,

                                            έτσι,
σκληρό μονοπάτι, αυτό το μαχαίρι
κάθεται στην ψυχή.

Δεν είναι σκοτεινά αυτά τα χειρόγραφα,
ούτε αθώα·
καθαροί εξορκισμοί, αισχρολογία του χρόνου,
το απαίσιο τους σχέδιο.

                        Τί ντροπή!
                                   Τώρα,
όταν βγαίνω στο δρόμο,
καθένας μπορεί να δει στο πρόσωπό μου,
—το ίδιο όπως στις βεβηλωμένες πέτρες
παλιού ερειπωμένου ναού—
ονόματα, επιθυμίες, που αποτελούν ημερομηνίες,
— όλα εγκαταλελειμμένα σε υπαίθριο—
τη σκοτεινή κάτοψη σαν ένα σπασμένο όνειρο,
το σύμβολο από μια ακόμα άκαμπτη ελπίδα.

   Μετάφραση: Μόσχος Λαγκουβάρδος












viernes, 26 de octubre de 2012

Ángel González, “Porvenir” / Άνχελ Γκονζάλεθ, “Μέλλον”









PORVENIR

Te llaman porvenir
porque no vienes nunca.
Te llaman: porvenir,
y esperan que tú llegues
como un animal manso
a comer en su mano.
Pero tú permaneces
más allá de las horas,
agazapado no se sabe dónde.

… Mañana! 
Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.



  

ΜΕΛΛΟΝ

Σε λένε μέλλον
Γιατί δεν έρχεσαι ποτέ.
Σε λένε: μέλλον,
Και περιμένουν να έρθεις
Σαν ένα ήμερο ζώο
Να φάει από το χέρι τους.
Αλλά εσύ παραμένεις
Πέρα από τις ώρες
Συσπειρωμένο άγνωστο που.

... Αύριο!
Και το αύριο θά  ’ναι μια άλλη μέρα ήσυχη,
 μια μέρα σαν σήμερα, Δευτέρα ή Τρίτη,
οτιδήποτε κι όχι εκείνο
που περιμένουμε ακόμα, ακόμα, για πάντα.


Μετάφραση:  Μόσχος Λαγκουβάρδος






La voz del poeta:






sábado, 16 de junio de 2012

Ángel González - ΄Ανχελ Γκονζάλεθ





En el grupo de los poetas del medio siglo estudiamos una serie de autores que habían nacido antes de la Guerra Civil. Entre ellos destacamos al poeta asturiano Ángel González (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008) cuya obra refleja un concepto existencial marcado en parte por la terrible situación que el propio autor vivió en su niñez tras la Guerra Civil (miedo, hambre desolación…) y en parte por su inclinación política y social completamente contraria al régimen dictatorial.


 VIDA Y OBRA DEL POETA:



POEMA

Para que yo me llame Ángel González   

Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
Hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y  cuerpos
y más cuerpos ,fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticio y equinoccios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso, 
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan solo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento...


΄Ανχελ Γκονζάλεθ (ΙΣΠΑΝΙΑ)

 Για να με λένε Ανχελ Γκονζάλεθ,
για να  ΄ναι βάρος στο χώμα η ύπαρξή μου
ήταν αναγκαίο να υπάρξει ένα ευρύ τόπος
και μια μακρά χρονική περίοδος.
Άνθρωποι από θάλασσες κι από στεριές
γόνιμες γυναικείες κοιλιές, και σώματα
περισσότερα σώματα αιφνίδια ενωμένα
σε ένα άλλο νέο σώμα.
Ηλιοστάσιο και ισημερίες έλαμψαν
Με το αλλαγμένο φώς τους, τον διαφορετικό ουρανό τους,
Το χιλιόχρονο ταξίδι της σάρκας μου
Ορειβασία στους αιώνες και στα κόκκαλα.
Από το μακρινό και λυπημένο πέρασμα
Της φυγής του έως το τέλος, επιζώντα
Ναυάγια,  κρατώντας 
τον τελευταία αναστεναγμό των νεκρών,
Δεν είμαι πια παρά το αποτέλεσμα, ο καρπός.
Αυτό που μένει, σάπιο στα ερείπια.
Αυτό που βλέπεις εδώ,
Αυτό το τόσο μόνο.
Ένα επίμονο σκουπίδι, που επιμένει
Στην καταστροφή του, που πολεμάει ενάντια στον άνεμο,
που προχωρεί στους δρόμους που δεν οδηγούν
πουθενά. Η έξοδος
όλων  των αποτυχιών.  Η τρελή
δ
ύναμη της αποθάρρυνσης. 
Μετάφραση: Μόσχος Εμμανουήλ Λαγκουβάρδος





El poema recitado por el propio poeta