Ότι δεν με σκοτώνει με κάνει πιο δυνατό


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domingo, 29 de junio de 2014

Hijos del Sol Naciente


















Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fájate. Pero fijate bien, porque no es gratuito. 
¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones… 
 (Julio Cortázar, Rayuela)



Este curso los viajes, el trabajo, los nuevos proyectos me impiden dedicarle al blog todo el tiempo que quisiera porque nuestro Hermes/Mercurio bien se lo merece por la ilusión con la que lo inicié allá en el 2009 (tempus fugit que diría Horacio y de qué modo...) pero la realidad como siempre se impone. Tal vez os llame la atención el título de la entrada de hoy, está dedicada a una persona ajena a nuestro sensato, prudente y maravilloso mundo clásico, estoy segura que los navegantes  de Mercurio me permitiréis esta licencia personal. 

Debo decirte que fue un placer encontrarnos en Delfos, querido admirador del Imperio del Sol Naciente, sin duda fue algo singular y sorprendente. Es curioso que vengamos de culturas y formas de entender la vida tan dispares y al mismo tiempo tengamos tantas cosas en común, esto me ha hecho pensar que con una buena disposición siempre es más lo que nos une que lo que nos separa, y que este es el modo de lograr una sociedad más plural y responsable. Entender que todos estamos aquí y formamos parte de un mismo destino , gran lección que nos enseña la Historia y que tan a menudo olvidamos. 

Por cierto, aún conservo la moneda, era la de la "buena suerte" ¿verdad?  ¡Sin duda!!



 ¡La de sorpresas que nos da la vida!  

(Añado: afortunadamente porque cuando ya nada nos sorprenda ni nos ilusione, ese día estaremos perdidos). 







lunes, 30 de diciembre de 2013

Jazz en la madrugada: Yusef Lateef




El jazz es como un pájaro que migra o emigra o inmigra o transmigra, saltabarreras, burlaaduanas, algo que corre y se difunde (…) en el mundo entero, es inevitable, es la lluvia y el pan y la sal, algo absolutamente indiferente a los ritos nacionales, a las tradiciones inviolables, al idioma y al folklore.

(Julio Cortázar, Rayuela,  Cap.17)








lunes, 23 de abril de 2012

Día del Libro: Rayuela








La idea de celebrar el Día del Libro nace en España allá por el año1926 si bien no será hasta  1930 cuando se establezca como fecha definitiva el día 23 de abril.

Años después, en 1995 la UNESCO fija también ese día, 23 de abril, como Día Mundial del Libro con la idea de promover y apoyar la lectura. Los motivos que argumenta la UNESCO para elegir ese día y no otro, son: “El 23 de abril es una fecha simbólica para el mundo de la literatura. En ese día, en 1616, murió Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el poeta Garcilaso de la Vega, El Inca. El 23 de abril es también la fecha de nacimiento de otros prominentes autores, como Maurice Druon, K. Laxness, Vladimir Nabokov, Josep Pla y Manuel Mejía Vallejo”.

Lo cierto es que Miguel de Cervantes murió un 22 de abril de 1616 aunque su entierro parece ser que se celebró al día siguiente. En cuanto a William Shakespeare murió el 23 de abril de 1916 pero no podemos olvidar que en esa época teníamos distinto calendario: En España y el mundo católico se seguía el calendario gregoriano; el Papa Gregorio XIII atendiendo una petición del Concilio de Trento modificó el calendario juliano, heredado de Julio César, estableciendo que el día 5 de octubre de 1582 pasase a ser el 15 del mismo mes y año. Pero Inglaterra rechazó esta reforma y continuó rigiéndose por el calendario juliano.

Hoy que es festivo en Castilla y León no estaría nada mal que dedicásemos un  tiempo a leer. ¿Una recomendación? “Rayuela” de Cortázar. 


“Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Cobusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podrá empezar a tejer la lengua....” 
(Julio Cortázar, Rayuela)